Las alpargatas de esparto son uno de los calzados más icónicos del verano español. Cómodas, transpirables y con una estética atemporal, forman parte del armario de generaciones enteras. Pero también son uno de los zapatos más delicados que existen. El yute -fibra más flexible y manejable que ha sustituido al esparto— es una fibra natural que reacciona mal ante la humedad, los productos químicos agresivos y las limpiezas descuidadas. Una mala decisión puede deformar la suela, debilitar la fibra o dejar unas alpargatas irreparables en cuestión de minutos.
En esta guía te explicamos paso a paso cómo limpiar alpargatas de esparto de forma segura, qué trucos caseros funcionan de verdad, qué errores debes evitar a toda costa y cómo alargar su vida útil temporada tras temporada.
¿Se puede mojar el esparto? Por qué la lavadora es mala idea
El esparto es una fibra vegetal porosa que absorbe el agua fácilmente y la libera muy despacio. Cuando se empapa, las fibras se hinchan, la suela se deforma y con el tiempo se deshilacha y pueden aparecen hongos y olores. Por eso la lavadora es una pésima idea: agua, agitación y centrifugado en un solo ciclo es demasiado para la fibra natural. Pero no te apures, una limpieza en seco es suficiente para mantenerlas perfectas toda la temporada.
Cómo limpiar alpargatas (sin mojar la suela)
Lo que necesitas:
- Cepillo de uñas de cerdas suaves o cepillo de dientes viejo
- Paño de microfibra o trapo limpio
- Goma de borrar blanca (para manchas en la lona)
- Bicarbonato de sodio
- Agua (solo para la parte de tela, con cuentagotas o mejor paño ligeramente húmedo).
Paso 1: Elimina la suciedad superficial en seco Antes de cualquier otra cosa, sacude las alpargatas con suavidad para quitar el polvo acumulado. Después, pasa el cepillo de cerdas suaves por toda la suela de esparto con movimientos circulares. Este paso elimina la tierra seca, la arena y los restos que se acumulan en las ranuras de la fibra. Nunca frotes con fuerza brusca: el objetivo es aflojar la suciedad, no rasgar la fibra.
Paso 2: Trata las manchas de la lona o tela La parte superior de las alpargatas (la lona, el tejido o el cuero, según el modelo) sí puede limpiarse con algo de humedad. Humedece un paño de microfibra —que esté ligeramente húmedo, no empapado— y frota suavemente sobre la mancha en movimientos circulares. Un exceso de humedad en la tela puede llegar al yute y generar decoloración amarillenta del yute en la lona, así que muy poca agua. Para manchas más resistentes, aplica una pequeña cantidad de jabón neutro sobre el paño, nunca directamente sobre la tela.
Si la mancha es seca y localizada, prueba primero con una goma de borrar blanca. En muchos casos funciona sorprendentemente bien sobre tela sin necesidad de agua.
En el caso de alpargata de ante, serraje o piel, frotar con mucha suavidad para evitar una decoloración de la zona. Siempre es recomendable hacer una prueba en una zona interna de la alpargata para asegurarnos de que no dañamos la piel, la textura o el color.
Paso 3: Limpia la suela de esparto con bicarbonato Espolvorea una pequeña cantidad de bicarbonato sobre la suela de esparto. Déjalo actuar entre 10 y 15 minutos. Después, cepilla con movimientos circulares y suaves para retirar el polvo blanco junto con la suciedad que ha absorbido. El bicarbonato limpia en seco, desodoriza y no daña las fibras. Es el método más eficaz y seguro para la suela.
Errores a evitar con el bicarbonato:
- No lo mezcles con agua ni lo apliques como pasta húmeda sobre el esparto. La humedad resultante penetrará en la fibra y la puede dañar.
- No lo uses sobre suelas o cuñas tintadas sin probar primero en una zona poco visible, ya que podría aclarar ligeramente algunos colorantes.
- No lo apliques en exceso ni con demasiada frecuencia: una vez por semana o cuando notes suciedad es suficiente.
Paso 4: Retira los restos Con un paño seco, repasa toda la alpargata para retirar cualquier resto de bicarbonato o suciedad suelta. Asegúrate de que la suela quede completamente limpia y sin residuos blancos visibles.
Paso 5: Deja secar correctamente Coloca las alpargatas en posición vertical o ligeramente inclinadas, en un lugar ventilado y a la sombra. El sol directo puede resecar y amarillear la fibra. Nunca las guardes hasta que estén completamente secas, aunque solo hayas usado humedad sobre la parte de tela.
Cómo limpiar zapatillas de esparto por dentro y eliminar el mal olor
Método paso a paso para limpiar el interior:
- Retira la plantilla si es extraíble y límpiala por separado con un paño húmedo y jabón neutro. Déjala secar al aire antes de reintroducirla.
- Espolvorea bicarbonato generosamente en el interior de la alpargata y déjalo actuar durante la noche.
- Al día siguiente, sacude bien para retirar los restos.
- Si el olor persiste, usa un spray específico para calzado con acción antibacteriana. Aplícalo con el zapato vacío y deja secar completamente antes de volver a usarlo.
Cómo limpiar alpargatas blancas de esparto sin dejarlas amarillas
Las alpargatas blancas se limpian igual que cualquier otra, siguiendo los pasos que ya te hemos explicado. La diferencia es que el blanco no perdona: cualquier mancha se ve, se amarilla antes y hay productos que en otro calzado pasan desapercibidos, pero aquí hacen un destrozo.
Si la goma de borrar no ha sido suficiente, prueba con un paño de microfibra humedecido con agua oxigenada rebajada a partes iguales con agua. Frota suave sobre la tela y listo. Para manchas de grasa, jabón de Marsella en el paño y a limpiar. Nunca apliques nada directamente sobre la suela.
A la hora de secar, siempre a la sombra. El sol indirecto ayuda a mantener el blanco, pero el sol directo las amarillea antes de lo que crees.
Esto nunca, con alpargatas blancas:
- Lejía — las amarillea en lugar de blanquearlas
- Quitamanchas con acetona o disolventes
- Secador de pelo — el calor directo arruina la fibra y la lona
A veces la mejor solución son unas alpargatas nuevas
Con una limpieza regular y un buen mantenimiento, unas alpargatas de esparto de calidad pueden acompañarte durante varias temporadas. Pero toda fibra natural tiene un límite. Cuando la suela presente deshilachado extenso, zonas blandas o deformadas, o cuando el pegamento que une la suela al empeine empiece a ceder de forma generalizada, ningún truco casero va a devolverles la estructura original.
Si has llegado hasta aquí, ya sabes cómo cuidarlas. El resto es fácil: buena limpieza, buen mantenimiento y, cuando toque renovar, unas alpargatas que de verdad merezcan la pena. En Calzados LOBO las tienes.



